Se dio a conocer como Blanca Sol, pero ahora es La Beba, una artista integral que inicia una nueva etapa en Sony Music con el lanzamiento de su primer single, Tóxica y cara

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Es un estreno de alto voltaje, una canción que habla de una joven que se encuentra tan cómoda en el papel de crush que se divierte jugando con los sentimientos de aquellos a los que vuelve locos.

De eso, de manejar a su favor la tensión sexual sin resolver, va este Tóxica y cara del que no niega su carácter autobiográfico. “Es un tema que se refiere a un “mood”, a un “sentimiento” que me invade cuando cae la noche, que me empodera para ser la que domina la situación y la que decide en cuanto a si se resuelve o no esa tensión sexual, sabiendo de antemano que la otra persona se muere de ganas”, explica la madrileña.

La canción es una perfecta carta de presentación para una artista con una fuerte carga seductora, que en lo musical introduce altas dosis de fusión y electrónica para hacer evolucionar el pop urbano con influencias latinas con el que se dio a conocer como Blanca Sol.

La madrileña da un paso adelante en una carrera que bebe de géneros como el jazz, el funky o la bossa nova, en los que se inició por influencia de su padre, y se complementa con su gusto por el baile, inculcado por su madre. Pronto empezó a tocar piano y guitarra para acompañar su voz, hasta que un día sintió la necesidad de dar un paso más y escribir sus propias canciones. Desde entonces, la música es una parte esencial en su vida.

Surgía así el proyecto ‘Blanca Sol’, del que toma el testigo uno nuevo bajo el nombre de ‘La Beba’. Más maduro, con mayor fusión y más matices electrónicos para definir su nuevo sonido. Y con un gran protagonismo de la propia madrileña en todos los procesos artísticos, en los que se implica personalmente: desde la creación y composición hasta la producción e incluso la parte visual.

‘Tóxica y cara’ se convierte en el pistoletazo de salida de una carrera que promete estar llena de éxitos, con un sonido fresco, desenfadado y transgresor. En resumen, música para divertirse, pero con un mensaje muy consciente que no pasa desapercibido.